La cumbre que gana por la cintura
Ponte en la cumbre del Chimborazo, un volcán de Ecuador cuya última erupción conocida se sitúa hacia el año 550. Estás a unos 6.263 metros sobre el nivel del mar. A la vez, alguien pisa la cima del Everest, a 8.848. Esa persona está más alta que tú. Pero tú estás más lejos del centro de la Tierra.
No es un juego de palabras. La cima del volcán queda a 6.384,4 kilómetros del centro del planeta, y eso la convierte en el punto sólido más alejado de él. El Everest gana la carrera de la altitud; el Chimborazo, la de la distancia. Son dos podios distintos.
La Tierra tiene barriga
La culpa es de la rotación. Al girar, la Tierra se ensancha por el ecuador y se aplana por los polos, así que no es una esfera perfecta, sino un elipsoide achatado. En números: su diámetro en el ecuador mide unos 43 kilómetros más que el que va de polo a polo.
Y el Chimborazo está en el mejor sitio para aprovecharlo. Su cima queda a un grado al sur del ecuador, justo donde, como explica la NOAA (la agencia oceánica y atmosférica de Estados Unidos), el abultamiento del planeta es mayor. Esa barriga compensa de sobra los más de dos kilómetros y medio que el Everest le saca en altitud.
Los caballeros del punto fijo
En el siglo XVIII nadie sabía a ciencia cierta qué forma tenía la Tierra. Newton sostenía que estaba achatada por los polos; frente a él estaban las teorías de Cassini y Descartes. Para zanjarlo, Francia organizó dos expediciones: una a Laponia y otra a la Real Audiencia de Quito, el actual Ecuador, adonde los dos españoles llegaron primero y el grupo de franceses, en noviembre de 1735.
En el grupo ecuatorial iban los franceses La Condamine, Bouguer y Godin, y dos españoles, el matemático Jorge Juan y Antonio de Ulloa. Para medir pasaban horas, o días, inmóviles en lo alto de una montaña, así que en Quito les pusieron un mote perfecto: los «Caballeros del Punto Fijo». Sus datos confirmaron la Tierra achatada, aunque el equipo de Laponia se les adelantó. Y Ulloa, de paso, fue quien descubrió el platino durante aquel viaje.
En diciembre de 1738, Bouguer y La Condamine usaron el Chimborazo para otra prueba: ver si la masa del volcán desviaba la plomada. Midieron a 4.680 y a 4.340 metros, y Bouguer anotó una desviación de 8 segundos de arco. Él mismo propuso repetirlo en Francia o Inglaterra, en condiciones más fáciles. Se acabó haciendo en 1774, en el monte escocés Schiehallion.
Humboldt, Whymper y los incrédulos
Hasta principios del siglo XIX se creía que el Chimborazo era la montaña más alta del mundo, y eso lo convertía en un imán. En junio de 1802 lo intentaron Alexander von Humboldt, el botánico francés Aimé Bonpland y el ecuatoriano Carlos Montúfar. El mal de altura, el soroche, los obligó a darse la vuelta a 5.875 metros.
Aun así, ningún europeo había subido tan alto del que hubiera constancia. La Wikipedia inglesa añade un matiz justo: los incas ya habían llegado mucho más arriba antes. La cumbre tuvo que esperar al 4 de enero de 1880, cuando la pisaron Edward Whymper y Louis y Jean-Antoine Carrel.
No todo el mundo se lo creyó. Como muchos críticos dudaban de que hubiera llegado arriba, Whymper repitió ese mismo año por una ruta distinta, acompañado por dos ecuatorianos, David Beltrán y Francisco Campaña. Dos cumbres en un año, por si quedaban dudas.
No es más alto: es otra medida
Lo que se suele contar mal es el titular. El Chimborazo no es más alto que el Everest: medido desde el nivel del mar, el Everest sigue mandando. Y si se mide desde la base hasta la punta, el récord es del Mauna Kea, en Hawái, que nace en lo hondo del Pacífico y se eleva más de 10.210 metros de la base a la cima, según la NOAA.
Las cifras, además, bailan. La Wikipedia en español le da 6.263 metros de altitud; la NOAA, 6.268. La ventaja sobre el Everest en distancia al centro aparece como «un poco menos de dos kilómetros» o como 2,1 kilómetros según el párrafo que leas, y la NOAA habla de más de 2.072 metros.
Para afinar, el 5 de febrero de 2016 el Instituto de Investigación para el Desarrollo y los institutos Geofísico y Geográfico Militar de Ecuador lo midieron con precisión de centímetros. Resultado, según el diario El Universo: 6.384.415,98 metros hasta el centro de la Tierra. El segundo puesto es del Huascarán, en Perú, cuarenta metros por detrás.
Hielo a lomos de mula
El volcán tiene también un lado muy doméstico. Los hieleros cortaban bloques del glaciar, los martes y los viernes, y los bajaban en mulas para venderlos en los mercados de Riobamba y Guaranda. El último, Baltazar Ushca, murió en octubre de 2024, y con él se acabó el oficio.
Los glaciares, por cierto, menguan: la Wikipedia lo achaca al cambio climático, a la ceniza del Tungurahua y a El Niño. El Chimborazo es tan ecuatoriano que sale en el escudo del país, y Simón Bolívar escribió en 1822 un poema inspirado por el volcán, «Mi delirio sobre el Chimborazo».
Para la próxima sobremesa: si alguien pregunta cuál es la montaña más alta del mundo, la respuesta buena es otra pregunta. ¿Medida desde dónde?