Esperar por un segundo dulce de niño predice mucho menos de lo que nos contaron
psicologia
La historia es tentadora: a un niño le das una golosina y le dices que, si espera sin comérsela, tendrá dos. Los que aguantan, dice la leyenda, triunfan en la vida. El experimento es real: en la guardería Bing de Stanford, Walter Mischel daba a elegir a niños un premio ya o dos si esperaban unos 15 minutos. En 1990 se vio que esperar se asociaba a mejores notas en el SAT, el examen de acceso a la universidad. Pero una réplica de 2018 con 918 niños encontró la mitad de efecto, y dos tercios menos al tener en cuenta el entorno familiar y otros factores. Piensa en un niño que no se fía de que el adulto vaya a cumplir: comerse el dulce ya no es impaciencia, es experiencia.
Hay un dato así cada día
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