No puedes hacerte cosquillas, salvo con un robot que vaya con retraso
psicologia
Por mucho que lo intentes, tus propios dedos no te hacen cosquillas. La razón está en el cerebelo, que predice tus movimientos y frena la sensación que van a provocar: como sabe exactamente dónde y cuándo vas a tocarte, le quita la sorpresa. En 1998, Sarah-Jayne Blakemore y su equipo lo estudiaron con resonancia y un robot de cosquillas que la persona manejaba con un joystick. Si el robot obedecía con un ligero retraso, la cosquilla sí funcionaba, porque la predicción ya no encajaba. Y un dato curioso: algunas personas con esquizofrenia también pueden hacerse cosquillas a sí mismas. Piensa en un susto que tú mismo has preparado: no hay manera de asustarte, porque ya sabes lo que viene.
Hay un dato así cada día
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